Los rumores son constantes acerca de la más que probable marcha de Dani Alves del Barcelona el próximo 30 de junio de 2015, fecha en la que expira su contrato con el club azulgrana. El destino más seguro (según sus propias palabras) es la Premier League:Chelsea y Manchester United son los dos equipos que suenan con más fuerza.

Sin embargo, los deseos del  lateral azulgrana, de 31 años, pueden no verse correspondidos: sus demandas suenan algo exageradas. Pide, por jugar en cualquiera de los clubes por los que fiche, 250.000 libras a la semana, o lo que es lo mismo: 318.000 euros cada siete días.  Esta misma información del Daily Star, asegura que Van Gaal, DT del United, no estaría dispuesto a que Alves, que es mayor, cobre más que la estrella de los red devils, Wayne Rooney, que es dos años más joven y cobra poco más.

Dani Alves quiere jugar en Chelsea o Barcelona pero sus pretensiones son altísimas
Dani Alves quiere jugar en Chelsea o Barcelona pero sus pretensiones son altísimas

El futuro de Dani Alves en el Barcelona no está nada asegurado. El brasileño sonó con fuerza este verano para abandonar el conjunto blaugrana, aunque finalmente no llegaron ofertas por el lateral, que finaliza contrato el próximo mes de junio. El destino del jugador del Barcelona parece encaminado a la Premier League, donde Chelsea y Manchester United estarían interesados, pero las pretensiones económicas de Dani Alves serían demasiada elevadas. El lateral brasileño pediría unos 318.000 euros semanales por recalar en cualquier equipo de la Liga inglesa, según informa el diario Daily Star. La misma publicación asegura que Louis van Gaal no estaría dispuesto a que Dani Alves cobrara más que Wayne Rooney.

Tiene hambre. Dani Alves (Juazeiro, 6/V/1983) está más delgado que nunca y cuando llega advierte que se le ha despertado el apetito. Aun así, no se come ninguna pregunta ni se muerde la lengua. El lateral derecho brasileño está feliz de haberse quedado y no piensa en el futuro. No necesita reivindicarse pero se reivindica. No le gusta ponerse medallas pero lo hace. Sabe que es el blanco fácil y habitual de las críticas pero lo asume y hasta le gusta. Es un superviviente y está hambriento de títulos.