Para el gran día han preparado una gran fiesta y pedido a una de sus amigas, que es fotógrafa, que inmortalice el gran evento.

En el instante en que Ashley Frantz comienza a fotografiar a la preciosa novia, una mariposa se posa en su vestido. Da la sensación de que el precioso insecto la está mirando y Amanda empieza a llorar de inmediato.  Y es que, para ella, este pequeño encuentro significa mucho más de lo que un mero observador pudiera pensar.

Y es que a Amanda le falta alguien en su gran día: daría todo lo que tiene por tenerla con ella.  Su pequeña Azalee no está presente el día de la boda de su madre. Azalee murió hace dos años de cáncer.  La valiente niña luchó hasta el fin aunque finalmente sucumbió a la terrible enfermedad. No pudo conocer al futuro marido de Amanda, Chip.

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Esto le rompe el corazón, porque le hubiera encantado compartir este momento con su hija. Después de ese momento tan conmovedor con la mariposa, Amanda se arma de valor para pedirle a Ashley que haga otras fotos, muy especiales.

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Le pide a la fotógrafa que intente incluir a Azalee de alguna manera en las fotos. Ashley hace todo lo que puede y la joven madre queda impresionada por el resultado.

Amanda permaneció junto a su hija en todo momento de su lucha contra el cáncer. Incluso se rapó la cabeza cuando la pequeña perdió el pelo por la quimioterapia.  Amanda ve su encuentro con la mariposa como un saludo de su hija fallecida. Ahora tiene fotos que muestran exactamente lo que su corazón vio:  su pequeña Azalee estaba con ella en su gran día.

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Esta fotografía da verdaderos escalofríos. Es tan maravillosa y trágica al mismo tiempo; pero sirve de consuelo a esta madre de forma muy especial.

Si te parece una forma preciosa de recordar a su hija, comparte estas fotos con todos tus amigos.